S/P SEXUALIDAD POSIBILIDAD

Residencia – Performance – Instalación

Casa Barranco
Lima - Perú
Enero 2004

Centro Cultural de España
Lima – Perú
2005

Sergio Zevallos, Carlos Javier Vega, Carlos Cueva
Asistente: Carlos León Xjimenez
Fotografía: Germán Ballesteros


S y P fue un proyecto sobre masculinidades, en plural. Se trataba de entender que cada uno asocia una experiencia distinta con la masculinidad, que por lo tanto es un concepto aplicable a conductas muy diversas. Se trataba de entender también qué era lo que unía nuestras experiencias, es decir lo que las hacía parte de una circunstancia social, específicamente de la condición de la clase media a la que todos pertenecíamos.

Mi conclusión es que la masculinidad en sí es un concepto violento, ligado a una historia violenta. Que ese concepto reúne una serie de maneras de construir identidad a través de coerciones sutiles o directas. Y que se trata de una identidad orientada al ejercicio del poder. De ahí deviene su carácter violento y el miedo al fracaso que la acompaña permanentemente. Finalmente concluyo que aquello que se construye no existe mientras no se ejerce, por lo tanto es una ideología que se puede boicotear en la práctica cotidiana.

El proceso de trabajo comenzó con una residencia en una casa típica de clase media construida en una época de apogeo. En ella nos reunimos tres personas de tres generaciones distintas para conversar sobre nuestras experiencias de masculinidad, las que habíamos incorporado y las que nos han confrontado. Al mismo tiempo habitábamos la casa. Era como convivir con fantasmas y tratar de hacerlos visibles.

De las conversaciones se pasó a los ejercicios, o juegos, que eran maneras de re-actuar situaciones que representan el ejercicio de la masculinidad. Partiendo siempre de nuestra memoria y la memoria de la casa, se inventaban los juegos y se ponían en práctica. El juego de la pelea se convirtió en un lugar recurrente para observar la masculinidad y sus formas de erotismo. Lo que la re-actuación sacó a primer plano fueron sobre todo los momentos del fracaso. Para entender una ideología hay que recorrer sus bordes, aquellas regiones donde un ideal deja de serlo y se confronta con la realidad.

La casa que nos hospedaba era también un retrato de decadencia de clase. Nuestra labor consistió en acentuar el proceso de tugurización de la vivienda creando contrastes entre lujo y precariedad. Se violentó la arquitectura atravesando las paredes con fierros, abriendo huecos y creando divisiones absurdas. En esta nueva arquitectura deforme se integraron los cuerpos completando las escenas. Cuerpos débiles, casi moribundos, cuerpos orinados, suicidados.

Me parece importante haber comenzado el proceso de trabajo exponiendo la violencia y la vergüenza en los cuerpos. Idealmente este proceso debió continuar hasta llegar al territorio de la erotización de los cuerpos y de los espacios, al reino de las sexualidades, también en plural. Ese territorio donde finalmente se puede anular la masculinidad normativa y construir múltiples identidades basadas en el placer.

Sergio Zevallos